| Probablemente
Luis aprendió de su padre médico, el amor y
la dedicación hacia los que más sufren; un ejemplo
que se guardará en su memoria y una preparación
remota para el ejercicio de la asistencia a los enfermos.
Cuando
apenas tenía ocho años Luis pierde a su padre,
por lo que debe partir con su madre hacia Conegliano (Italia), a vivir
con sus parientes. Permaneció allí unos cuatro
años.
En
1853 parte hacia Padua para proseguir sus estudios, los que
culmina tres años después con excelentes calificaciones,
tanto en comportamiento como en estudio. Desde esa ciudad, Luis
ya le escribía al Padre Antini, Camilo y Superior de
la Casa de Santa María del Paraíso en Verona,
sede también del noviciado. Por primera vez el joven
manifiesta la decisión respecto a su vocación:
escribe sentirse llamado siempre más "por una
voz interior" a participar en la Orden de San Camilo
y espera "poder ser recibido al inicio del próximo
año escolar como postulante", en la casa del noviciado.
Así,
en 1856, Luis inicia su formación religiosa en la comunidad
camiliana de Santa María del Paraíso.
Un
año más tarde, su madre vestiría el hábito
de las monjas de la Visitación en un monasterio de
Padua, consagrando el resto de su vida a Dios. En lo que le
restaba de vida, Luis se escribió siempre con su madre,
fortaleciendo así su vocación por Dios.
El
21 de mayo de 1864, Luis fue ordenado sacerdote. Para entonces,
ya destacaba tanto en ciencia como en virtud, a decir de sus
superiores. Sin embargo, en 1866 se publica en Italia una
ley de supresión de Ordenes y Congregaciones religiosas,
por lo que el flamante padre Tezza, ya Superior de los Clérigos
en Cesiolo, Verona, debe buscar asilo en casa de personas
amigas, al ser expulsado del pueblo.
Posteriormente,
el padre Tezza fue enviado a Cuisery, Francia, donde a la
par que seguía recibiendo responsabilidades cada día
más altas, encontraba tiempo para ejercitar la predicación,
retiros espirituales y asistencia a los enfermos en hospitales
y casas privadas. Pero en 1880 la persecución religiosa
llega a Francia, por lo que la Capilla de Notre Dame de la
Chaux y la comunidad de Cuisery es invadida por policías.
De
regreso a Italia, el Padre Tezza ya maduraba el deseo de formar
un grupo femenino para la asistencia a los enfermos según
el espíritu de San Camilo; incluso, en Francia y ya
teniendo autorización de la Consulta General había
formado un grupo de jóvenes orientadas a la vida religiosa,
pero los pocos recursos y su viaje imprevisto lo obligaron
a cambiar de sede para el nacimiento de su gran proyecto.
En
el año de 1891, el padre Tezza conoce a una joven llamada
Judith, durante un retiro espiritual para señoras de
la colonia francesa residentes en Roma. La joven intentó
en dos oportunidades ingresar a una orden, pero fue despedida
por motivos de salud. El padre Tezza, tras buscar inútilmente
ayudarla, se dijo entonces: "¿No será esta
el alma escogida para dar inicio a la obra que EL te confió?".
Y le expuso a la joven sus proyectos.
Finalmente,
el 2 de febrero de 1892 en la Capilla de la Casa general de
los Camilos en Roma, el Superior General entregó a
Judith y dos compañeras, el escapulario y la cruz roja
de San Camilo, con el diploma de afiliación a la Orden.
El 19 de marzo, Judith vistió el hábito religioso,
recibiendo el nombre de Sor María Josefina y nombrada
Superiora de la comunidad naciente.
EL
PADRE TEZZA EN EL PERÚ
El
padre Tezza llegó a Lima el 19 de junio de 1900, luego
de 47 días de viaje, con el propósito de reunificar
las comunidades del Perú a la Orden de los Camilos.
Conseguido la empresa, se decidió que el padre Tezza
se quedara para consolidar la misión de los Camilos
en el país. Aquí, a pesar de los múltiples
cargos en que fue designado, se pasó horas y horas
confesando, tanto en los conventos como en parroquias, y colegios.
Incluso, el Obispo de Chachapoyas, Emilio Lisson -quien llegó
a ser Arzobispo de Lima- dijo que al oírlo, "tuvo
la impresión de ver a un segundo San Francisco de Sales".
La
labor espiritual del padre Tezza se concentró en 4
hospitales, la cárcel femenina, la escuela correccional,
la escuela normal y 4 colegios para confesiones e instrucción
religiosa, sin contar los llamados de día y de noche
para asistir a los moribundos a domicilio. Para todo este
trabajo, el padre Tezza sólo contaba con la ayuda de
11 sacerdotes.
El
26 de setiembre de 1923, el padre Tezza expira santamente,
rodeado por la comunidad, en la Casa de "Santa María
de la Buena Muerte", en Lima. En 1948 sus restos mortales
fueron trasladados a Buenos Aires en la Capilla de la Casa
Provincial.
El
4 de noviembre de 2001 el Padre Tezza fue beatificado en Roma
por el Santo Padre, Papa Juan Pablo II, en una ceremonia especial
a la que asistió el Cardenal Juan Luis Cipriani, Arzobispo
de Lima y Primado de la Iglesia peruana.
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